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Rio de Janeiro y la arquitectura

Rio de Janeiro, llamada la Ciudad Maravillosa, primera del mundo a recibir de la UNESCO el título de «Patrimonio de la Humanidad como Paisaje Cultural Urbano», ex capital federal de Brasil, tal vez sea, entre todas las metrópolis mundiales, aquélla en que la simbiosis entre cultura y naturaleza alcance el más elevado grado.

Fundada en 1565, por los portugueses, fue el principal puerto colonial del Atlántico Sur, capital de Brasil Colonia (1750), capital del Reino Unido Portugal-Brasil-Algarve (1815), capital del Imperio de Brasil (1822), capital de la República de Estados Unidos del Brasil (1889), hasta la construcción de Brasilia, cuando se hace la transferencia del gobierno federal para el Altiplano Central brasileño (1960).

La ciudad-metropolitana tiene hoy 12 millones de habitantes, siendo casi 7 millones solo en el municipio de Rio de Janeiro.

La historia de Brasil es atestiguada en la ciudad en un patrimonio arquitectónico que corresponde, con alta calidad, a todos sus períodos relevantes, desde la Colonia hasta la contemporaneidad.

La arquitectura moderna tiene en Rio de Janeiro uno de sus más importantes acervos. Por la circunstancia de la ciudad reunir algunos de los más expresivos arquitectos brasileños de la primera generación modernista, como Lucio Costa, Oscar Niemeyer, Afonso Eduardo Reidy y Jorge Moreira, Rio construyó algunos reconocidos iconos arquitectónicos mundiales, como el edificio del Ministerio de la Educación y Salud (actual Palacio Capanema, de autoría de los arquitectos Lucio Costa, Oscar Niemeyer, Jorge Moreira, Carlos Leão y Ernani Vasconcelos, bajo trazo original de Le Corbusier, 1936), el aeropuerto Santos Dumont (MM Roberto, 1944), el Conjunto Residencial do Pedregulho (Afonso Reidy, 1950), el Conjunto Residencial Parque Guinle (Lucio Costa, 1948), el estadio del Maracanã (Pedro Paulo Bastos y otros, 1948), el Parque del Flamengo (Roberto Burle Marx y Afonso Reidy, 1960), el Museo de Arte Moderno (Afonso Reidy, 1957), el Monumento a los Muertos de la 2ª Guerra Mundial (Marcos Konder Netto y Helio Marino, 1963). En el urbano, se destaca la expansión de la ciudad en dirección a la Barra de la Tijuca, bajo diseño de Lucio Costa, autor del Plano Piloto para la Baixada de Jacarepaguá (1967).

También la arquitectura contemporánea tiene construida en Rio de Janeiro una importante experiencia, tanto en el ámbito edilício como urbano.

Es relevante el programa de urbanización de favelas, designado por Favela-Barrio, que tuvo inicio en 1993 y obró en más de 155 favelas, con más de 500.000 vecinos, hasta el año 2000. Partiendo del reconocimiento de las preexistencias ambientales y culturales, los proyectos innovaron en la elaboración de propuestas de los vecinos y abarcando todo el área de la favela. Fueron elaborados por diversos equipos coordinados por arquitectos, seleccionadas por concurso público organizado por el IAB, y englobó más de mil profesionales. Ese trabajo tuvo desdoblamiento hasta hoy a través del programa Morar Carioca, que mantiene objetivos semejantes.

Está en desarrollo la renovación urbanística de la antigua área portuaria de Rio, con cinco millones de metros cuadrados, en el Centro de la Ciudad. Llamado por Porto Maravilla, es una tarea de reurbanización y promoción inmobiliaria de edificios corporativos, residenciales y culturales.

La preparación para los Juegos Olímpicos de 2016 incluyó la construcción de dos parques olímpicos, uno en la Barra de la Tijuca, objeto de concurso internacional organizado por el IAB (Aecom y Daniel Gusmão, arquitectos), y otro en el barrio de Deodoro.

En el cuadro edilício, la ciudad ha invertido en nuevos equipos, sobretodo culturales, como la Ciudad de las Artes (proyecto del arquitecto Christian de Portzamparc, 2003), el Museo del Mañana (arquitecto Santiago Calatrava, 2008), el Museo de la Imagen y del Sonido (en construcción, arquitecto Diller Scofidio + Renfro, 2008), y el Museo de Arte de Rio (arquitectos Bernardes y Jacobsen, 2011).

Sede de la Copa del Mundo de Fútbol de 1950, Rio volvió a ser la principal ciudad de la Copa del Mundo FIFA 2014, con el icónico estadio del Maracanã renovado. Conocida por eventos culturales y sociales de gran magnitud, como el Carnaval y el Año Nuevo, Rio de Janeiro tiene vocación para ser el lugar del encuentro, de la cultura y de la alegría.

La ciudad y el tema

En las últimas décadas el continente latinoamericano experimentó la más impresionante modificación urbana de su historia.

En Brasil, de 200 millones de habitantes, 175 millones viven en ciudades. Se construyó en el país un universo de ciudades diversas y múltiples, llenas de contrastes, de posibilidades, de desigualdades, de aciertos. Son 20 metrópolis, tales como Brasilia, Porto Alegre, Salvador, Belo Horizonte, Fortaleza.

Dos mega ciudades interconectadas territorialmente forman un mundo urbano de 33 millones de personas: Rio de Janeiro y São Paulo.

Rio presenta un cuadro urbano rico y complejo. En él, las diferencias y contrastes sociales se explicitan morfológicamente y se presentan concentradamente como un recogido de la realidad urbana de Brasil.

La multiplicidad de sus espacios, la variedad de formas urbanísticas, las innúmeras condiciones de inserción constructiva en geografía tan peculiar y caprichosa, produjeron trechos urbanos que, de cierta manera, sintetizan innúmeros caminos de la arquitectura del siglo 21.

El desarrollo económico asimétrico produjo ambientes urbanos de gran nitidez.

El fenómeno de las favelas, aunque ocurra en muchas otras ciudades de los países en desarrollo, en Rio tiene una presencia extraordinaria. De hecho, las favelas son expresión del modo como parcela importante de la población pobre construyó su moradas en busca de la inserción en la vida urbana. Han sido tratadas más recientemente con políticas públicas innovadoras. Se destaca el Programa Favela-Barrio, ejecutado por el Ayuntamiento de la Ciudad de Rio de Janeiro, visando la plena urbanización de esos asentamientos, y que ya completa dos décadas y media de expresivos resultados. Esa experiencia ha tenido desdoblamientos en otras ciudades brasileñas y del exterior.

El fenómeno de la ciudad segmentada es otro fruto de aquella asimetría, que también resulta, pero no solamente, del modelo de movilidad por carretera, que se volvió hegemónico hace cincuenta años, así como de doctrinas arquitectónicas en franco rebatimiento. Enclaves arquitectónicos de alta renta han tenido creciente presencia en la ciudad –sobre todo en sus áreas de expansión- e igualmente exigen una amplia reflexión.

Aún el fenómeno del adensar, en edificios residenciales de grande altura, ha sido otro modo caracterizador de parte del paisaje urbano carioca y brasileño, en general.

Sin embargo, la expansión de periferia, en baja densidad, con moradas en espacios demarcados con carencia de infraestructura, quizá sea el modo dominante de la habitación popular de las ciudades brasileñas.

Pero está en el usufructo del espacio público su calidad más expresiva.

En Rio, tal usufructo se contrapone a la fragmentación y al aislamiento.

Más allá del sistema de espacios públicos convencionales, con intensa vitalidad, desde el inicio del siglo 20 la ciudad paulatinamente incorporó a la vida urbana los espacios de las playas marítimas.

Disfrutando más de 40 km de playas urbanas, libres, abiertas, disponibles para el conjunto de la población, Rio de Janeiro construyó un modo de vida donde la interacción social tiene alta expresión.

Esos modos de ocupación y uso del territorio urbano ejemplarizan la diversidad espacial de Rio de Janeiro. Mundo distinto y específico que, sin embargo, constituyéndose en ciudad múltiple, llena de contrastes, de posibilidades, de desigualdades y de aciertos, también es relativo a muchas otras ciudades grandes brasileñas y de América Latina.

Pero la noción de finitud del planeta nos impone nuevos desafíos en la busca de la preservación y de la sustentabilidad -tanto del medio ambiente como de la propia cultura. Se afirma la comprensión de que nuestro trabajo de arquitecto deba ser uno de los protagonistas de la construcción de un mundo más atento a los problemas sociales y ambientales contemporáneos.

Justamente se fortalece la idea de un solo mundo, interrelacionado por la comunicación, economía y cultura, pero, sobre todo, por el compromiso de superación de las grandes cuestiones de nuestro tiempo.

La arquitectura enriquece su experiencia sin dogmas.

Las tecnologías avanzadas, utilizadas en los equipos culturales y deportivos relacionados con la sede de los Juegos Olímpicos de 2016; la noticia y abarcadora red de transporte público de alto rendimiento, que interconecta toda la ciudad; su riquísimo acervo arquitectónico multisecular, del colonial al contemporáneo; las intervenciones urbanísticas en las favelas; el compromiso con el enfrentamiento de los problemas ambientales, sede que fue de la Cúpula del Ambiente - ECO 92 y de Rio+20, en 2012, hacen de Rio una ciudad vuelta para los desafíos del siglo 21.

Una ciudad lista para la descubierta de arquitectos de todo el mundo.

La vivencia del vínculo esencial entre la naturaleza exuberante y la arquitectura, a lo largo del tiempo, forma en Rio un mundo de situaciones de gran interés para el estudio del espacio y de la construcción.

«Todos los mundos. Un solo mundo. Arquitectura 21» tiene el Rio de Janeiro como ciudad síntesis.

Patrimonio de la Humanidad como Paisaje Cultural Urbano

Rio recibió de la UNESCO el título de Patrimonio de la Humanidad como Paisaje Cultural Urbano, categoría que por primera vez consagró un conjunto urbano en la escala de una gran ciudad. se evaluó el modo peculiar y creativo en que el carioca supo producir una metrópoli en sinergia con los elementos naturales. El paisaje carioca es la imagen más conocida y sintética de la experiencia civilizatoria brasileña, en la cual se presentan originalidad, contradicciones y posibilidades.

Se incluyen entre los elementos constituyentes de ése Paisaje Cultural Urbano su rico y variado acervo arquitectónico, que viene desde el siglo 16, bien como conjuntos paisajísticos producidos por el hombre, como el Jardín Botánico (1808), el Parque Nacional de la Tijuca (1870) -considerada la más importante selva urbana del mundo-, el Parque del Flamengo (1960), también conocido por Aterro del Flamengo, cuyo proyecto paisajístico es de autoría de Roberto Burle Marx.

Igualmente, se incluyen los variados y multiformes elementos naturales que también caracterizan la ciudad, como las montañas del Pan de Azúcar (400m de altura), a la entrada de la Bahía de Guanabara, el Corcovado (700m), donde se implantó la imagen del Cristo Redentor -considerada una de las 7 maravillas del mundo contemporáneo-, bien como la propia Bahía de Guanabara, en cuyos márgenes la ciudad fue fundada y prosperó.

Rio Capital Mundial de la Arquitectura UNESCO-UIA

En enero de 2019, la ciudad de Rio de Janeiro fue designada por la UNESCO como la primera Capital Mundial de la Arquitectura.

Consecuente de su condición de ciudad-sede del Congreso Mundial de Arquitectos, la programación de la Capital Mundial cubre todo el año de 2020, habiendo sido aprobada por el Consejo de la Unión Internacional de Arquitectos en su reunión realizada en mayo de 2018, en la ciudad de Oxaca, México, y ratificada por la UNESCO, en enero pasado.

La programación de la Capital Mundial es responsabilidad del Ayuntamiento de la Ciudad de Rio de Janeiro en co-gestión con el Instituto de Arquitectos de Brasil.

Condiciones Climáticas

Rio de Janeiro ocupa un área de 1,171 Km2, con 7 millones de personas y con el clima predominantemente soleado, presentando temperaturas que varían entre 11ºC a 38ºC.



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